Jue. Ene 1st, 2026

🔸 Si no hay políticas públicas de atención, habrá altos costos sociales y económicos: Ibero.

#PUEBLA | La demografía de Puebla está experimentando una transformación estructural acelerada que exige una respuesta inmediata y contundente en materia de políticas públicas. Para el año 2050, la población de adultos mayores de 60 años y más en el estado se duplicará, alcanzando un millón 759 mil 639 personas, según proyecciones del Consejo Estatal de Población (Coespo).

Este salto demográfico implica un incremento del 136 por ciento en la población en vejez, al pasar de 750 mil personas en 2020 a 1.7 millones en apenas tres décadas.

Esta tendencia redefine el perfil histórico de Puebla como una sociedad eminentemente joven, con una base poblacional infantil que se ha reducido drásticamente, pues la población de 15 años o menos cayó del 46.2 por ciento en 1980 al 29.4 por ciento en 2015.

En contraste, la base de la pirámide poblacional se estrechó, mientras que la población mayor creció de manera constante entre 1970 y 2020, mientras que su esperanza de vida será de 78.8 años en promedio.

Estadísticas del Coespo han identificado 20 municipios con el mayor Índice de Envejecimiento, el más alto lo tiene San Miguel Ixitlán, donde es de 158.72. A la par, el menor se registra en San Pedro Yeloixtlahuaca, donde es de 75.3.

Las otras localidades que concentran el mayor número de adultos mayores en la entidad son: Teopantlán, Axutla, Coyotepec, Chila de la Sal, Santa Catarina Tlaltempan, Chigmecatitlán, Totoltepec de Guerrero, San Jerónimo Xayacatlán, Piaxtla, Xayacatlán de Bravo, Caltepec, Cohetzala, Tenampulco, Guadalupe Victoria, Ahuehuetitla, Huatlatlauca, Atlequizayan y Cuayuca de Andrade.

Llama la atención que el 34.4 por ciento de las personas de 60 y más años laboran en actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas, de caza y de pesca; el 21.4 por ciento son comerciantes; y 20.4 por ciento son empleados industriales, artesanos y ayudantes.

Ante este panorama, la Universidad Iberoamericana Puebla (IBERO) lanzó una seria advertencia, señalando que el envejecimiento debe convertirse en un eje prioritario de la agenda estatal.

Destacó que ignorar esta nueva realidad equivale a dejar a una población creciente en condiciones de vulnerabilidad, precariedad o abandono, profundizando las desigualdades ya existentes.

En su Agenda Institucional 2024, advirtió que la entidad continúa operando bajo una lógica de “juventud permanente”, una visión que, de persistir, acarreará altos costos sociales y económicos.

Expuso que este giro demográfico modifica de raíz las necesidades colectivas: salud, cuidados de largo plazo, vivienda, transporte, seguridad social, espacios públicos, y la propia organización de la vida urbana.

El envejecimiento no solo cambia números, sino que redefine prioridades, y postergar decisiones hoy significa multiplicar desigualdades mañana, sentenció la institución.

La Agenda Institucional 2024 de la IBERO Puebla articula un conjunto de acciones urgentes que buscan garantizar una vejez digna e inclusiva en un marco de justicia social.

Entre ellas, destacó el rediseño de ciudades e infraestructura bajo accesibilidad universal, lo que implica la transformación de espacios urbanos, transporte, campus y viviendas para la movilidad segura, incluyendo rampas, transporte adaptado y la creación de entornos amigables para personas mayores.

También se requiere el fortalecimiento del sistema de salud y cuidados de largo plazo, preparando al sistema local y estatal para la creciente demanda de atención geriátrica y el manejo de enfermedades crónicas, impulsando políticas de prevención, rehabilitación, apoyo social y acompañamiento.

Asimismo, se propuso el impulso a la formación, investigación y vinculación, integrando en la educación universitaria disciplinas como la gerontología y el diseño urbano inclusivo, promoviendo la investigación y proyectos de servicio social enfocados en la realidad del envejecimiento.

La Universidad señaló que es crucial la construcción de una cultura social inclusiva que rompa con la idea de la vejez como vulnerabilidad inevitable, reconociendo a los adultos mayores como ciudadanos con derechos y capacidades, fomentando su inclusión y participación social, cultural, comunitaria y económica y asegurando que las generaciones jóvenes de hoy puedan envejecer con dignidad con acceso a seguridad social y salud.

Postergar estas decisiones, se traducirá en graves consecuencias futuras, como ciudades y transportes inaccesibles que excluyen a quienes más apoyo necesitan, sistemas de salud y cuidados desbordados e insuficientes, y generaciones jóvenes que envejecerán sin seguridad social ni redes de apoyo adecuadas, lo que incrementará el aislamiento y la desigualdad, especialmente en grupos vulnerables.

Ante lo expuesto, la IBERO lanzó un llamado ético y político: el envejecimiento debe dejar de ser un mero dato estadístico para convertirse en una prioridad estratégica.

Dijo que el reto es decidir si el proceso se abordará con políticas de justicia social o si se permitirá que avance sin rumbo, multiplicando las desigualdades futuras. La colaboración entre la universidad, el gobierno, la sociedad civil y el sector privado es indispensable para planificar e implementar políticas que construyan una Puebla donde todas las personas puedan vivir y envejecer con dignidad.

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Por admin

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